Los pellets hormonales que cobraron notoriedad a partir de testimonios de famosos -“Estoy como loca”, dijo Gladys, la “Bomba tucumana”, en alusión a cómo se sentía tras haberse sometido al tratamiento- también pueden usarse en hombres. En especial, cuando existe una deficiencia de testosterona evaluada y diagnosticada. La caída progresiva de esta hormona puede empezar a notarse con el paso de los años, aunque su evolución es variable. 

A diferencia de la menopausia femenina, que se caracteriza por el cese de la función ovárica, el descenso de testosterona en el varón no ocurre de manera abrupta ni afecta a todos por igual. 

El término andropausia describe ciertos cambios hormonales y síntomas asociados con el envejecimiento masculino, pero no todo hombre mayor de 45 años tiene una deficiencia de testosterona ni necesita un tratamiento de reemplazo.

Los trastornos hormonales también son cosa de hombres

Entre los motivos de consulta están disminución del deseo sexual, cansancio, pérdida de fuerza o cambios en la composición corporal, aunque esos signos son inespecíficos y requieren evaluación para descartar otras causas.

En los hombres, la indicación de un implante debe basarse sobre síntomas, análisis e historia clínica. No basta con atribuir a la edad las dificultades sexuales o la falta de energía. Antes de iniciar una terapia hormonal se debe evaluar posibles riesgos y establecer qué controles corresponden. 

El ginecólogo y mastólogo Daniel Lamagni menciona, entre otros estudios, la valoración de la salud prostática y la medición del antígeno prostático específico, según características y antecedentes del paciente. Las dosis en hombres pueden ser diferentes de las que se emplean en mujeres. 

El médico señala que, en su práctica, los esquemas masculinos pueden requerir varios implantes (hasta seis) para alcanzar la dosis indicada. Esto no significa que todos los pacientes deban recibir la misma cantidad: la formulación debe establecerse por individuo.